Desde 1998 Ignasi Rosés ha intervenido en diversas muestras y ha expuesto su obra a varias galerías.
En esta oportunidad, Ignasi Rosés ha seleccionado para Raíña Lupa una serie de dibujos y esculturas que nos muestran una homogeneidad palpable, a la vez que se acentúan las diferencias entre ellas.

En esta ocasión podremos adentrarnos en el universo de un artista catalán cuyo mundo está sustentado en celulosa; en papel, en cartón, en madera. Sus dibujos, en muchos casos planos monumentales de geometrías sin fin, se crean y se dibujan sobre mares de papel Kraft, acotados por un lado por la industria y por otro por la visión infinita del artista.
Creaciones dibujadas y pintadas o collages en los que el mismo material nos da diversos acabados. Como nos explica Mercè Amor, “Ignasi crea espacio, pone límites a la inmensidad. Ese espacio puede ser generoso o reducido, a veces laberíntico, pero nunca claustrofóbico. Limita pero nunca cierra… siempre hay una salida…”
Con la misma materia prima, la madera, pero industrializada de forma diferente, Ignasi nos construye unas geometrías blancas y puras, lisas… de paredes rectas, de componentes seriados, parecidos pero diferentes, unidos y encolados para cerrarse en sí mismos; o para llevarnos hacia el infinito, reflejado en un espejo. El yo repetido e invertido, el yo igual pero diferente.